Daudadagr siempre gozó de relativa fama dentro del underground, primero de todo por ser un proyecto de grandísima calidad y de sonido puramente nórdico, y en segundo lugar por estar asociado al círculo de proyectos del siempre ocupado Swartadauþuz, mente maestra tras otros proyectos aclamados como Bekëth Nexëhmü o Gnipahålan. Su metodología es siempre la misma, todas sus canciones son improvisadas y compuestas en un reducido número de días, tras lo cual son rápidamente grabadas y lanzadas en álbumes muy coherentes. El Nordanland fue en cierto sentido un giro a un sonido más directo para Swartadauþuz, los riffs siguen siendo son melancólicos y violentos, pero no son ni nocturnos ni misteriosos o de atmósfera enigmática como en el resto de sus proyectos, y esto es clave para entenderlo. El primer riff de la primera canción ilustra muy bien la atmósfera dominante a lo largo del álbum, y los ideales que lo inspiran, y en cierto sentido sirve como puerta mediante a la cual acceder a la mentalidad necesaria para entender el álbum. Es en esencia una melodía muy melancólica y distante que evoca imágenes doradas del pasado guerrero de los pueblos nórdicos, y una vez termina, todo lo que la sigue se sitúa tras el velo helado que ha conjurado, que nos libra de tener que ver la música con ojos de hombre mundano e histórico. A esto le siguen las imágenes de heroísmo, honor, y otros conceptos incompatibles con la existencia profana del hombre, reales sólo fuera de esta, en sus mitos.
Voy a hablar ahora un poco de esta versión como tal, la del CD, porque es la que tengo físicamente. Hay cosas de este remaster que me gustan, pero creo que se tomaron ciertas decisiones equivocadas que hacen que no llegue a cumplir su propósito como álbum tan bien como la edición original del 2014. Lo que más salta a la vista al escuchar esta versión por pirmera vez es la batería, que ha sido regrabada por un músico de sesión que por lo que tengo entendido ya ha colaborado en otra ocasión con Swartadauþuz. Su estilo es muy recargado e hiperactivo, a veces distrae de las guitarras y les trata de robar el protagonismo, aunque por lo general el estilo agresivo está bien integrado. El riff inicial es un ejemplo de riff empeorado por el remaster/regrabación, principalmente porque el batería cambia demasiado el ritmo, y hace que el momento sea menos hipnótico que en la versión original, pierde su atmósfera distante e inmutable, aun con los intentos del bajo (en esta versión tocado por Semjaza) por mantener el riff en el terreno de lo transcendente y mítico, con una línea nueva muy repetitiva e insistente que funciona muy bien en su contexto. Lo segundo que salta a la vista del remaster es la mezcla de las guitarras, que aunque sean las mismas que en la versión original, ahora han visto sus propósitos algo difuminados, pues si bien en la versión de 2014 la línea principal era la que cargaba con el peso y la que sonaba más fuerte, ahora en la versión nueva no se puede decir lo mismo, y hay veces en las que la línea secundaria, que se dedica a las armonías, contrapuntos, y florituras y matices, suena por encima de la línea principal, robándole el protagonismo que debería tener y confundiendo algunos de los riffs. He probado a escucharlo con distintos altavoces y cascos, en mi casa, en el coche, en todos lados, y el peso de las líneas no queda bien definido en nada, en ningún lugar escucho la línea principal por encima de la secundaria. Hay un riff muy destacable en la versión original, el segundo del segundo tema, que es por así decirlo el que, una vez introducido el álbum, hunde definitivamente al oyente en su mundo y lo lanza a sus profundidades, que al hallarse la jerarquía de las líneas de guitarra trastornadas y dadas la vuelta, se convierte en un riff prácticamente incoherente e indescifrable si no se ha escuchado la versión original. Se escuchan los bordes de la melodía, pero no el centro. Con algunos cascos las dos líneas se escuchan al mismo volumen, pero sigue habiendo mucha confusión en la mezcla. Aun así no todo es malo, el nuevo énfasis en las líneas periféricas le da una nueva cara al álbum, ya que muchas de estas líneas apenas si se escuchaban con la mezcla original. El vocalista es el mismo que en la versión del 2014, pero en la nueva mezcla se le ha añadido bastante reverberación, haciendo menos cortante su voz y sonando ligeramente más humano.
Por último me gustaría hablar de la conclusión del álbum, que en el remaster suena tan flojita que prácticamente es como si no estuviese ahí. En el original (y en este me imagino, si pudiese escucharla) era un collage de efectos sonoros y de sintetizadores muy meditativo, como una versión más abstracta de los momentos más etéreos del Hliðskjálf. Víctima del mayor dinamismo y rango sonoro de esta versión, supongo.
En resumen, es un fantástico álbum, tanto que aunque se hayan tomado decisiones extrañas o poco acertadas a la hora de remasterizarlo, sigue siendo bueno, se presta a ser escuchado miles de veces por sus innumerables detalles. De todas formas, si tu medio principal para escuchar música son los CD, no te va a quedar más remedio que comprarte esta versión, porque es la única con lanzamiento oficial en este noble y humilde medio.
-- OSVÁNDILAS, 2026
Escrito a partir del 25.01.26
Última actualización el 01/02/2026
Anotaciones
1. nada que añadir