Profanatica [US] - Thy Kingdom Cum (2013)
Muchas veces esto suena como si Gelso hubiese improvisado unos riffs, se los hubiese tatareado a Ledney un par de veces para que les pusiese un ritmo, y los hubiese grabado independientemente de lo que el otro estuviese preparando en la batería. Luego se chocan ambos y bum, apenas si encajan, pero como no va de eso pues palante. Es como una caricatura horriblemente fiel del black metal, está en un uncanny valley musical. No hace falta que esté bien tocado para que yo sepa qué se supone que están intentando transmitir, pues son realmente cosas que ya han transmitido en álbumes anteriores de formas mucho más "competentes" y "bien tocadas". Los cabrones me están presentando los bocetos más chungos del universo y yo no sólo reconozco perfectamente qué representan sino que los disfruto como un enano.
Con esta descripción podría parecer que es un álbum mucho menos trabajado y escrito de forma más vaga, pero la cosa es que no. Con este álbum Profanatica está tratando de volver a los tiempos en los que no era importante el contar correctamente los ritmos y las escalas, un tiempo en el que Metallica escribía riffs en 21/32 sin tener ni puta idea de lo que significaban esos numeritos (y por tanto sin darles importancia), un tiempo en el que los ritmos raros y la atonalidad en el metal no eran producto de ser muy inteligente y más listo que nadie, sino que surgían de forma espontánea de pura ingenuidad. Por mucho que nos esforcemos en clasificar y etiquetar las cosas, la realidad lo desborda todo, a ese caos inmensurable quieren llevarnos. ¿Qué herramientas emplea Profanatica para llevar a cabo esta noble misión? Necrovore, Necrovore en vena. Armado con el poder del grupo de death metal más primitivo y violento de los 80, Gelso devoluciona sus riffs hasta convertirlos en verdaderos embrollos rítmicos que muchas veces son prácticamente imposibles de alinear con un ritmo decente, pero eso no es obstáculo para Ledney, que toca sobre ellos como si nada con un golpear constante y salvaje, casi transformando la batería en una textura pulsante. Por lo demás, las voces de Ledney siguen sonando igual de secas y repelentes, pero en este álbum a veces suenan como si el audio estuviese al revés, aunque eso es sólo una ilusión auditiva lograda por un uso muy inteligente de la cadencia.
Debido a la intencionalidad del álbum, no es conveniente subestimarlo por primitivo. Es para quien pueda reconocer al vuelo las referencias que le presentan los pseudoriffs arquetípicos bocetados en un par de trazos, para quien conozca las ideas de Profanatica en su versión normal y así pueda sacar algo en claro de estas versiones deformadas a maldad. La magia de Profanatica, creo yo, se encuentra en el movimiento fluido, ambiguo y sublime entre los pasages cromáticos de aura infecta y los de melodías con un cierto regustillo a música de procesiones de semana santa
(ejemplo para los escépticos). Veo su música como un claroscuro de tonos dorados, amarillentos y rancios. Lo piadoso ha sido deformado hasta convertirse en una burla increíblemente cruel, antisocial y de un gusto bajísimo y miserable. Este álbum sigue por esa senda blasfema, pero esta vez el grupo hace énfasis en la parte más fea y musicalmente barbárica de su sonido clásico, dejando un poco de lado la atmósfera de procesión, aunque no la abandonan, como puede escucharse al final de temas como "False Doctrina", que retoma ese sentimiento desde un riff final casi incoherente pero que será reconocido por lo que es por el oyente habitual del grupo.
Con todo esto, en el contexto de toda la discografía de Profanatica, considero este álbum como el segundo mejor, detrás sólo del debut. Incluir la recopilación "The Enemy of Virtue" me daría muchos dolores de cabeza, sería como ordenar a mis hijos (no, no tengo), pero también estaría ahí en lo más alto, es esencial. Eso sí, cuando quiero escuchar las canciones de Profanatica de los 90 generalmente me pongo el primero de Havohej, que según como me pille ese día podría ser lo mejor que haya grabado Ledney, si no te gusta ese álbum fuera de aquí inmediatamente. Ya estoy desvariando así que aquí lo dejo.
Cierro esto con una frase de Paul Ledney en una entrevista en Bardo Methodology que resume a la perfección al grupo: "We love the raging heat, pounding beats, perverted blasphemies, and so on – what we don’t like is icy winds, woodland poetry, and torch-lit strolls while gazing at the fucking moon. Nonsense."
P.D.: esto ya no creo que sea una microrreseña, podría ponerlo en las reseñas normales.
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